No hace mucho tiempo atrás, me topé con un sujeto con quien compartimos varias salidas. En una de ellas, luego de una cena y mucho tinto, resolvimos irnos a su departamento, lamentablemente, en un piso diez.
Si hubiera sabido que vivía en un departamento tan alejado de la superficie de la tierra, lo hubiera invitado a mi casa.
Beso va, beso viene y el ambiente comenzaba a subir de temperatura a pasos agigantados (si es que la temperatura puede caminar cual Gulliver). No veíamos la hora de estar en la intimidad.
Cuando nos bajamos del taxi me di cuenta de que moraba en un alto departamento. Apa. Alamarosca. Bueno, puedo con esto. Si puedo conmigo puedo con cualquire cosa -recuerdo haber pensado.
Llamó al ascensor mientras me cubría de besos. Entramos en el aparato del demonio y marcó el piso diez. Entre besos fue que pude ver qué botón apretaba. (Desde ya imaginen que mientras el sujeto me abrazaba yo entreabría el ojo derecho para ver cuánto iba a durar el viaje en esa caja tironeada por hilos que me produce tanto cagazo...)
Sus besos y abrazos me distrajeron hasta que paró abruptamente en el piso planeado. Como el tipo seguía besándome traté mediante sonrisas indicarle que el ascensor se había detenido, que podíamos bajar del mismo. Pero nada. El flaco seguía con los mimos.
Gracias que me banco andar en esa cosa, no me pidas que me quede ahí dentro mientras ¡está detenido en-la-na-da!
Separándolo un poco de mi persona le dije tratando de disimular mi nerviosismo "llegamos". El tipo no tuvo mejor idea que responder "vamos a dar una vuelta poco común, ¿querés?". Y antes de que yo puediera pronunciar palabra había apretado el botón de PB. Y no digo el de Planta Baja sino el de Pobre Boludo.
Como no quise aparentar ser una fóbica le seguí el carro y traté de concentrarme para disfrutar el momento excitante. Era como estar al límite para mí. Le tenía que encontrar un lado hot.
Mah qué lado hot ni lado hot, cuando llegó a la planta baja yo ya estaba más fría que un cubano en alaska.
Lo peor de todo fue que ahí le dije: Muchas gracias por el paseo. ¿Me abrís? Me acabo de acordar que no le dejé comida a mi gata.
Era una situación irremontable. Preferí pasar de histérica o pelotuda a tener que explicarle la cuadratura del círculo. Es más, creo que no me iba a creer lo del ascensor. Mejor era decirle lo de mi gata. Eso era más creíble.
¿Les ha pasado algo tan petético?
(Por Thor espero que este post se llene de comentarios...)



