Una mañana, salimos de Posadas a Oberá desde donde elegiríamos al azar algún lugar donde hacer un día de camping.
—Vayan a Panambí —nos dijo una.
Destination Panambí fue, entonces. Cargamos la mochilita con yerba para el tere, fiambre, pan y un pareo que haría de mantita para que las hormiguitas no nos piquen el traste.
Hacía un calor de cagarse. Fuimos a la terminal y esperamos media hora el colectivo. Llegó, nos subimos y el chofer anunció que tenía roto el aire.
—Bueno, no importa, abrimos las ventanas —pensé.
Las ventanas estaban selladas y la gente seguía subiendo con la misma intensidad que el calor. Se quejaban de calor y a mí me faltaba el aire cada vez más.
¿Qué no vieron en las pelis que cuando falta el oxígeno no hay que hablar, me cago en Thor?
Una hora y media y casi me muero. Las gotas me caían por las espalda y comenzaba a agarrarme una especie de ataque de pánico. ¡Me quiero bajar yaaaaaaa! (Claro, en el medio de la selva misionera, no daba, vio... Era el calor o los super bichos del monte.)
Por fin llegamos. Mientras caminábamos al camping-balneario me imaginaba el paraíso, mínimo. Después de semejante calvario merecíamos lo mejor.
¡Ay ay ay! Conforme íbamos acercándonos a la costa mi paraíso se iba convirtiendo, como en un dibujito, en una pesadilla.
Ahí te la digo: El río Uruguay estaba tan alto que no había playita, había millones de trillones de personas: Cada una de ellas tenía un auto y tenía su propia música al recontra taco. Estaban todos haciendo asado al mismo tiempo y en las pocas partes de río disponibles para meter las patas, estaba la gurisada pescando. Los baños eran simplemente un asco y no había un puto lugar con pastito donde sentarse.
—¿A que hora pasa el bondi que vuelve a Oberá?
—Dentro de tres horas.
—¿Querés un sangüichito? Uy, se nos abombó el queso.
—¿Vamos a ver a esos gurises jugar a la pelota?
—Dale.
—Vayan a Panambí —nos dijo una.
Destination Panambí fue, entonces. Cargamos la mochilita con yerba para el tere, fiambre, pan y un pareo que haría de mantita para que las hormiguitas no nos piquen el traste.
Hacía un calor de cagarse. Fuimos a la terminal y esperamos media hora el colectivo. Llegó, nos subimos y el chofer anunció que tenía roto el aire.
—Bueno, no importa, abrimos las ventanas —pensé.
Las ventanas estaban selladas y la gente seguía subiendo con la misma intensidad que el calor. Se quejaban de calor y a mí me faltaba el aire cada vez más.
¿Qué no vieron en las pelis que cuando falta el oxígeno no hay que hablar, me cago en Thor?
Una hora y media y casi me muero. Las gotas me caían por las espalda y comenzaba a agarrarme una especie de ataque de pánico. ¡Me quiero bajar yaaaaaaa! (Claro, en el medio de la selva misionera, no daba, vio... Era el calor o los super bichos del monte.)
Por fin llegamos. Mientras caminábamos al camping-balneario me imaginaba el paraíso, mínimo. Después de semejante calvario merecíamos lo mejor.
¡Ay ay ay! Conforme íbamos acercándonos a la costa mi paraíso se iba convirtiendo, como en un dibujito, en una pesadilla.
Ahí te la digo: El río Uruguay estaba tan alto que no había playita, había millones de trillones de personas: Cada una de ellas tenía un auto y tenía su propia música al recontra taco. Estaban todos haciendo asado al mismo tiempo y en las pocas partes de río disponibles para meter las patas, estaba la gurisada pescando. Los baños eran simplemente un asco y no había un puto lugar con pastito donde sentarse.
—¿A que hora pasa el bondi que vuelve a Oberá?
—Dentro de tres horas.
—¿Querés un sangüichito? Uy, se nos abombó el queso.
—¿Vamos a ver a esos gurises jugar a la pelota?
—Dale.




8 comentarios:
El Urucuay no es un río, es un cielo azul que viaja.
...pintor de nubes, camino con sabor a mieles ruanas.
;o)
Yuli... me mató lo de "se nos abombó el queso"... también llevar sanguches de viaje con 45 grados de calor!!!... La proxima vez hacete una mayonesa de atún, asi la salmonella te mata en 10 minutos...
jajajaaaa.
besos
marcelo
Es innegable, hay que ir dónde la gente no va...
Saludos Lulet.
Jua Lulet qué garrón. Gracias a Dios que vivo a cien metros del mar, si yo tuviera que tomar el colectivo para ir a la playa, ni en pedo lo haría, porque seguro que cada vez que quisiera ir me pasaría lo mismo que a vos. Venite para acá Lulet, yo te invito a mi playa!!!! Saludos.
Jajajaja q buinnaaa!! Al menos saliste en vacaciones. Yo ya me voy a poner porcelana xq no voy a playa hace miles de años, x lo mismo q me keda lejos, y la chamba maledeta no lo permitee!!!
Extraño el mar. Bu.
Abrazos!
Yo soy de Chile, vivo en Santiago y me recago de calor y cada vez que me arranco a Viña, está nublado y me recago de frío
Ese hijo de puta de Murphy no descansa, el muy mierda está en todos lados
Besos!
Lulet!!!!!! te fuiste a Misiones y no nos cruzamos!!!!! que lastima!!! yo igual estuve mas por la costa del Paraná.
besos! :)
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